A Europa, al Mundial…

Finalmente empezó el viaje. Con todas las cosas preparadas, nos encontramos a las ocho de la noche del sábado en el aeropuerto de Ezeiza para partir en el vuelo 1140 de Aerolíneas, el copiloto ese día sería Juan Pablo “Tato” Verdura. El vuelo se demoró dos horas y finalmente decoló a la medianoche rumbo a Roma. Al rato de decolar Tato se hizo presente por nuestros asientos de clase turista al fondo del A340 y nos invitó a la cabina, todo un profesional, que hasta me concedió el privilegio de ver el aterrizaje desde el jumpseat en un increíble atardecer sobre Italia.

Al arrivar a Fiumicino y luego de pasar por Migraciones y Aduana fuimos rápidamente a la terminal de EasyJet para el vuelo de conexión a Malpensa, lo agarramos con lo justo. Como buena low cost nos intentaron cobrar sobrepeso, de los cuales nos perdonaron 2kg por persona, a lo que un agradecido Joaquìn Blanco preguntaría timidamente al encargado del check-in: “What is your name?” para dar un agradecimiento más personalizado, al cual el encargado le respondería con un tajante “I can´t give you”. Joaco, con cero inglés, igualmente le agradeció: “Thank you very much Ican Givyou”. ¿Sería rumano el muchacho?

En la llegada a Malpensa nos esperaba Aimar Mattanó con la ya histórica minivan Toyota que trasladase a tantos otros pilotos, tantos otros equipos. Para coincidencias, ese mismo día cumplía años Ana Inés, su esposa, por lo que esa misma noche la pasamos en su casa en Varese festejando. Un especial agradecimiento hacia ellos por el caluroso recibo y la hospitalidad de su hogar.

Al día siguiente nos dirigimos a primera hora al club de Calcinate para revisar el planeador de Damián, un Ventus 2cxa matrìcula “SDI” propiedad del austríaco Peter Hartmann. En pocas palabras, uno de los veleros más lindos que vi en mi vida. Para configurar el instrumental Zander a bordo nos dio una mano Giorgio Ballaratti, vice campeón mundial que tiene taller en el aeródromo de Varese y es además representante de la marca.

Pasamos toda la tarde configurando el planeador. Para los que quieren saber si el Dami ya encontró “su posición” dentro de la cabina lamento informar que todavía estamos en veremos, por lo que en la 4×4 de Gustavo Saurín está cargada con un arsenal de almohadones y goma espuma.

Al mediodía nos preparó un almuerzo  en el club el argentino Carlos Marcora y al poco tiempo sonó el celular de Aimar para informarle que el Binder 28 de Joaquín Blanco estaba llegando, lo traía su dueño, Berndt Dolba  en un largo viaje desde Marruecos a Italia. Berndt es un alemán muy amigable, dueño de un centro de vuelo en Namibia. Un tipo interesantísimo y muy buena onda que nos acompaña en este viaje.

Esa noche Aimar y Ana Inés nos llevaron a cenar a un restaurante típico de la zona. También había llegado Gustavo Saurín que venía a entregarnos la camioneta para usar en el campeonato. Luego de cenar lo llevamos de vuelta  a la casa con Alejandro Romero: de ida Gustavo manejaba y fue por la red de autopistas; a la vuelta manejé yo con el Garmin y la gallega, que nos llevó por cualquier lado menos las autopistas, por el campo y cruzando puentes construídos por los romanos. Todo acá es una aventura.

Partimos al otro día a las 6 am rumbo a Szeged los equipos SDI y OM. Mientras escribo estas líneas estamos cruzando Eslovenia y Croacia (lugares que jamás hubiese conocido de no ser por el amor al deporte), un viaje de 1200km hecho en 14hs por increíbles autopistas y bellísimos paisajes. Me pregunto si alguna vez viajaré a Chaves por la Autopista 3… Tal vez con mi LS-22?

HP
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